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  JAVIER RIBA / RICARDO GALLÉN. 2007

Bueno, pues el miércoles 4, tercer día del festival, los amantes de la guitarra clásica teníamos la agenda apretadita: primero un recital del maestro Javier Riba para inaugurar la exposición de guitarras qe se iba a mantener hasta el día 14 y luego un concierto propiamente dicho del maestro Ricardo Gallén.

  JAVIER RIBA

Javier Riba, guitarra


Sala de exposiciones de Cajasur (Gran Capitán).
4 de julio de 2007. 20:00h.
Aforo: lleno.


Con respecto al recital, cuál fue nuestra sorpresa al encontrarnos en la citada sala de exposiciones, chiqitita, apenas veinte asientos, y la mitad exhibiendo papelitos qe rezaban "reservado". ¿Esta gente no sabe qe Javier Riba es un tío qe a nivel local mueve masas? Y así era: los presentes pasaban del medio centenar. Y con el calor qe hacía (en la misma sala, se entiende, porqe la temperatura exterior, en julio y en Córdoba, se sobreentiende).
Además de qe el acto se demoró como cuarto de hora, tuvimos qe esperar a qe un señor qe era algo de noseqé caja de ahorros, una señora qe creo era la comisaria de la exposición y Rafael Blanco, recién nombrado teniente de alcalde de cultura (éste sí me lo sé), soltasen sus respectivos discursos de inauguración. Ya qe la exposición se centraba en esos grandes monumentos de la lutería qe son las guitarras del constructor almeriense Antonio de Torres (1817-1892), qé mejor para mostrar su valor qe escuchándolas. Javier Riba, profesor del Conservatorio Superior de Música de Córdoba, tocó con una guitarra original de Torres de mediados del XIX qe amablemente había sido cedida para el evento.
En el programa, música española de la época, en concreto de compositores qe tuvieron relación más o menos estrecha con Torres. La interpretación de "Bolero y andante" de Arcas y la de los tres preludios de Tárrega, muy buena, muy fina. Javier Riba mantuvo de principio a fin no sólo un control técnico absoluto de cada parte, sino también una expresividad bien eqilibrada. Riba es un tío qe transmite.

Menos fortuna hubo en "Evocación" y "El puerto", de la suite "Iberia" de Albéniz. Las transcripciones de ambas, elaboradas por el propio Riba, eran a bote pronto fantásticas, con una buena cantidad de recursos encaminados a aprovechar la mayor variedad tímbrica de la guitarra con respecto al piano, pero de una dificultad más bien extrema. Concretamente, los pasajes donde se aprovechaba una buena cantidad de armónicos vieron peligrar su inteligibilidad. En resumen, bellas transcripciones, pero con pinta de no ser demasiado prácticas. Para su ejecución el maestro optó por una copia de Torres: el objetivo era ilustrar cómo a pesar de la diferencia de edad entre ambos instrumentos (siglo y medio nada menos), el sonido original recogido y dulce de Torres sigue vivo.
He de decir qe, a pesar de ser el tipo de repertorio qe mejor se ajustaba a la ocasión y qe si tocaba Javier Riba estábamos en buenas manos, no es de lo qe más me pone. Sin embargo los fans del maestro lo aplaudieron a rabiar y consiguieron qe tocase un bis.
Buen recital, a pesar de los putos móviles de los cojones. Sonó hasta el de Luis Rodríguez, el anterior teniente de alcalde de cultura. El colmo, no te digo más.
 

  RICARDO GALLÉN

Ricardo Gallén, guitarra


Teatro Cómico Principal, Córdoba.
4 de julio de 2007. 22:00h.
Aforo: lleno.


Y entonces se produjo el trasvase. Prácticamente todos los asistentes al recital de Javier Riba reaparecieron una hora después en el Teatro Cómico Principal y otros muchos se sumaron para escuchar a uno de los grandes de la guitarra clásica a nivel mundial: Ricardo Gallén. Un chavalillo de treinta y tantos.
Para empezar, el "Gran solo, op. 14" de Sor. Me parece qe a Sor se le debería prestar más atención. Si hubiera sido pianista en lugar de guitarrista otro gallo hubiera cantado en la historia de la música, pero la historia ha qerido encerrar a los guitarristas como en un gueto y uno de los colosos oscurecidos por este motivo es Sor. La aproximación del maestro Gallén a Sor fue soberbia, de una claridad excepcional, qe nos dejó disfrutar (y descubrir) de hasta el último del sinfín de magistrales detalles qe pueblan la partitura. En cuanto a la "Sonata Romántica" de Ponce, también linda. Pena qe a mí no me guste tanto, aunqe sí disfruté de la interpretación del maestro. La amplitud dinámica de la guitarra desprende una energía formidable entre sus manos: es increíble, sobre todo, cómo este tío es capaz de mantener la dinámica entre el reqetepianísimo más absoluto y el piano y qe todo se escuche con claridad. Y además, técnicamente impecable en los pasajes qe reqieren elevadas dosis de virtuosismo, de los qe "Introduction et Caprice, op. 23" de Regondi andaba sobrada.


(foto: Rafael Carmona)

Para la segunda parte, el maestro se reservó lo fuerte. Primero, la "Sonata" de Antonio José. ¿Te conoces al dedillo el entramado de esa obra y estás curtido de recorrer todos y cada uno de sus vericuetos? Pues Gallén más. Hizo qe se escuchasen absolutamente todas y cada una de las líneas, tanto maestras como secundarias, qe componen la obra. Todas, todas, todas. Y bien fraseadas. Me llegó, ya lo creo qe me llegó Antonio José. Gracias, Ricardo.
Y por si acaso te faltaba algo, tres tazas y el resto de la olla: la "Suite BWV 997" de Bach. Hay algo qe yo digo mucho y creo qe entre los músicos es opinión bastante compartida: para interpretar a Bach es imprescindible no interpretarlo. Parece paradójico, pero lo peor a la hora de hacer qe Bach se entienda es intentar darle un sentido. Bach ya tiene su sentido y está en la partitura, a pesar de qe en ella no hay más qe notas. Pues bien, Gallén hizo precisamente eso: tocar a Bach. Punto. Y Bach se hizo.
En los bises, qe como no podía ser menos los hubo, Gallén tocó una especie de virtuosa elaboración sobre el famoso tema "Manhã de Carnaval" de Luís Bonfá y luego una pieza qe le vino como anillo al dedo por la cantidad de técnica qe exigía. Vaya dos propinas, para cortarse los dedos. Y después tirar la guitarra al Guadalquivir, raparse e ingresar en un convento.
Gozamos mucho todos, ya qe permanecimos en total silencio todo el concierto. Ni toses, ni parloteos, ni móviles... Ni siqiera se escucharon las pisadas de los vigilantes, cosa qe me mosqeó, así qe eché un vistazo al suelo y descubrí qe había tres grandes alfombras cubriendo sus recorridos habituales. Entonces recordé un apunte mío de las crónicas de 2006: "Y urge enmoqetar todo el suelo del recinto, dicho sea de paso".
Y la moqeta se hizo. Un diez para la organización.

-Trabas.

 

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