ValladolidWebMusical - crónicas - festival de la guitarra de Córdoba  
   
 

 

  MIKE STERN BAND. 2007

Mike Stern, guitarra
Bob Franceschini, saxo
Anthony Jackson, bajo eléctrico
Dave Weckl, batería


10 de julio de 2007. 21:30h.
Gran Teatro, Córdoba.
Aforo: casi lleno.


Bueno, pues toca escribir la crónica del concierto qe tuvo lugar en el Gran Teatro el pasado 10 de julio. Elegí la actuación de la Mike Stern Band como otra de mis citas para las crónicas de 2007 igual qe la de Larry Carlton: a ciegas sobre lo qe me iba a encontrar y con el deseo de descubrir algo bueno. Baste decir qe al único qe medianamente conocía (y más qe nada de oídas) de los qe iban a tocar era al maestro de las baqetas Dave Weckl.
De verdad, no sé qé coño he andado haciendo los últimos veintitantos años... igual estuve vegetando o algo. ¡Espabila, pasmao! ¡Mike Stern existe! Existe y dio un concierto de los qe hacen época, de los qe te gustaría vivir una y otra y otra vez, de los qe una vez presenciados te hacen sentir vivo, pero de verdad. Además, en mi caso, todo iba aderezado con una ridícula cara de pelele qe está descubriendo América. Me confieso: antes de Mike Stern sólo había una masa informe de músculo y hueso y hoy soy un hombre completo.
Con las primeras filas del Gran Teatro copadas por la "Jazz Café Asoseixon" (nota para los pucelanos: "Jazz Café" es a Córdoba lo qe "Herminio's" o "Café España" a Valladolid), vamos, qe estaban llenas de sus fans fatales, Mike Stern salió con un cafelito en la mano y empezó a dar saltos y a saludar al público emocionado como un niño. Se colgó la guitarra y se puso a afinar tranqilamente, eso ya era todo un espectáculo. Y como un cañonazo soltaron los cuatro músicos el primer tema, dividido en tres grandes secciones, de una poderosa energía, donde Stern hacía el loco con su guitarra y bailaba y saltaba y de todo. Hizo qe el público se echase las primeras risas cuando dijo algo así como qe su disco se vendía a la salida del teatro y qe no se qejasen de qe no avisaba. El segundo no fue menos potente, qizá sí aún más bonito si cabe. Desde el momento en el qe pulsó la primera nota yo andaba preguntándome: "Scott Hender¿qé?". Me acordé de Scott Henderson, otro de mis guitarristas fetiche, porqe los dos primeros temas me sonaron a algo jazz-rock colosal, similar al rollo Tribal Tech, pero éstos se acercan más al rock y Stern y compañía se acercaban más al jazz. Caminos paralelos, pero diferentes.

Como decía, los dos primeros temas fueron una barbaridad, frenéticos, maravillosos, de auténtica locura. Casi era el principio y se me salía el corazón por la boca. Todo hay qe decirlo: no me convence del todo el sonido de la guitarra de Stern, qe es bonito pero demasiado recargado de chorus. Y cuando pisaba el pedal de distorsión parecía la (enésima) resurrección de los Kiss. Sin embargo, pude confirmar lo qe decía la prensa de él días atrás: entre sus manos, la guitarra eléctrica, sin llegar a los extremos de una buena guitarra clásica, revela una amplitud dinámica excepcional. Esto lo conseguía de dos formas: una era regulando con la propia ruleta de volumen, la cual corregía casi continuamente; se reveló como verdadero maestro en esa técnica en una preciosa serie de acordes qe cerraban un tema, donde hizo sonar la guitarra cual si de cuerda frotada se tratase. La otra, más evidente y efectiva, aprovechando la propia amplitud dinámica de las cuerdas pulsando con mayor o menor suavidad. Esto era en particular notable cuando se qedó solo para un tema, donde pudimos apreciar la extrema delicadeza con la qe cuidaba los fraseos y cómo ello contribuía a la expresividad de su toqe. Donde otros guitarristas van sólo a las notas olvidando qe la guitarra eléctrica también tiene ese poder, Stern lo aprovecha al máximo.
Es cierto qe algunos riffs eran un poco ingenuos, evidentones, pero cuando surgía el estribillo o metían como ellos sabían esos cortes, contratiempos y síncopas, se me ponían como escarpias los pelos de la espalda. Estoy hablando de ellos en plural y no sólo de Stern, porqe se hacían llamar "band" y lo demostraron: son cuatro, no uno con tres acompañantes. Cada uno es pieza maestra de una colosal máqina qe funcionó a la perfección toda la velada. Ello no qiere decir qe no tuviera cada uno sus momentos de gloria, qe los tuvieron. Anthony Jackson bien reposado en su silla y recorriendo su bajo de seis cuerdas como el qe pasea por su casa; Bob Franceschini no llevaba un saxo, el saxo era extensión de su cuerpo y le arrancó al público no pocas ovaciones; y qé decir de Dave Weckl, si cuando Stern pronunció su nombre el público contestó con verdaderos aullidos: tuvo unos cuantos solos de auténtico y absoluto maestro. A la mierda el solo de "La mula", cojones, ya, qe aburre hasta a las piedras.
Desde el principio hasta el fin, Mike Stern Band supieron mantener el interés con muy variadas aproximaciones a ese terreno pantanoso qe se da en llamar fusión jazz-rock o algo así. Con decir qe en hora y tres cuartos sólo tocaron como seis o siete temas y qe no aburrieron, te lo cuento todo. El público lo agradeció con una gran ovación tras la qe vino un bis.
La calidad de la música, la actitud amable, divertida y entregada de los músicos y la enorme extroversión de Stern, bien conectado con el numeroso público asistente, es lo qe podría qedar de uno de los mejores conciertos vistos en años en el festival. Si te lo perdiste, te acompaño en el sentimiento.

-Trabas.

 

comentarios ? =>