ValladolidWebMusical - crónicas - festival de la guitarra de Córdoba  
   
 

 

  PAT METHENY & BRAD MEHLDAU. 2007

Pat Metheny, guitarra
Brad Mehldau, piano
Larry Grenadier, contrabajo
Jeff Ballard, batería


9 de julio de 2007. 21:30h.
Gran Teatro, Córdoba.
Aforo: lleno absoluto.


Repitió y triunfó. Trescientos sesenta y seis días después, Pat Metheny tocó de nuevo en Córdoba y volvió a venderlo todo y a levantar ovaciones. El de Missouri venía en esta ocasión acompañado por el pianista Brad Mehldau, con el qe ha grabado a dúo dos discos. Al contrabajo y la batería respectivamente, Larry Grenadier y Jeff Ballard.
El escenario estaba bonito, decorado con palmeras peqeñas y tal. El dúo salió entre vítores y empezaron a tocar, sin más. Con mucho tiento, Metheny y Mehldau fueron dando forma a los primeros sonidos de la velada, muy aplaudidos por un teatro totalmente entregado desde los primeros compases. Todo hay qe decirlo: Metheny estaba algo dubitativo al principio aunqe mejoró después y no me llevé una buena primera impresión de Mehldau. El reputado pianista iba y venía a lo largo del teclado sin ton ni son. Definía las armonías pero no aportaba absolutamente nada más. Frío, muy frío. Le tocó estar solo un largo y soporífero rato en el qe se repitió más qe el Bolero de Ravel.
Luego entraron los compañeros y la cosa fue para arriba. Mehldau fue mal en general cuando estaba solo con Metheny, pero bien cuando estaban todos juntos: ahí qedaba perfectamente integrado y su aportación cobraba valor. El propio Metheny mejoraba con esa compañía. Me pareció especialmente destacable el señor Larry Grenadier, qe con el contrabajo estuvo sensacional, aunqe no se escuchaba del todo bien. Los temas a partir de la entrada de contrabajista y batería brillaron especialmente. Jeff Ballard, por su parte, supo tocar con la medida justa para dejar qe Metheny y Mehldau fuesen los auténticos protagonistas.
Sobre todo Metheny, qe volvió a arrebatar los aplausos del público con cada solo, igual qe el año pasado, cuando vino con el trío. El sonido qe sale de su Ibanez PM120 me parece sencillamente maravilloso, llevo años enamorado de él, y oirlo en directo fue una gozada. Tocase lo qe tocase. Y si lo qe tocaba es como él sabe hacerlo, como hizo el lunes, la gozada se multiplica. Por contra, el sonido de su guitarra-sinte, qe me parece una abominación, no me pareció del todo mal en el primero de los dos solos en los qe lo usó, pareció hasta rico y matizado. Pero el segundo de los solos volví a enemistarme con ese horroroso ruido, esa especie de fluido aéreo anacrónico y chillón.

Momentos de mosqeo con el ride de Jeff Ballard, qe desprendía una cantidad de parciales brutal: cada golpe con la baqeta sobre el plato dejaba unas resonancias totalmente espaciales, como si fuesen el ruido del motor de su batería-ovni. Digamos qe, aparte del buen trabajo qe hizo a la sombra, tuvo al menos dos momentos de gloria con sendos solos: bien el primero y desafortunado el segundo. Para el primer solo exhibió su virtuosismo y mostró gran cantidad de recursos, tocando incluso sin baqetas: resultó cachondón y supo conectar con el público. El segundo solo, sin embargo, fue una descerebrada muestra de lo qe no mola en un solo, qe es tocarlo sin hacer de él música: sin dirección, sin dar puntos de apoyo donde el escuchador pudiera agarrarse. Me dejó tirado y consiguió qe a poco de haber empezado mandase mi cerebro a pensar en la mona de pascua. Para colmo se tiró un rato bien largo, haciendo del momento digno candidato a competir con los aburridísimos solos (si se pueden llamar así) de monsieur Matt Sorum.
Cuando se cansó Ballard, todo volvió a la normalidad. Metheny también tuvo oportunidad de sacar su flamante Pikasso de cuarenta y dos cuerdas para tocar un lindo temita a dúo con Mehldau y después más grandes momentos del conjunto arrancaron grandes ovaciones.
Tras dos horas de un concierto bastante más íntimo qe el del año pasado (no mejor ni peor, sino distinto), se retiraron. El público qería más y continuó aplaudiendo hasta qe la banda volvió a salir... sólo para saludar, no para tocar. Y se retiraron definitivamente: Metheny no parece, a tenor de lo visto tanto en este concierto como en el del año pasado, muy amigo de los bises. El hecho parece poner atención sobre una cuestión accesoria en el mundo del espectáculo pero no por ello menos interesante: ¿cuál es el sentido de tan arcaica tradición?

-Trabas.

 

comentarios ? =>