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  KAZUHITO YAMASHITA CUARTETO. 2007

Koyumi, Terukaku, Kanahi y Kazuhito Yamashita, guitarras


Teatro Cómico Principal, Córdoba.
12 de julio de 2007. 22:00h.
Aforo: tres cuartas parte.


El 12 de julio, a la vez qe en alguna parte de la ciudad qe no acierto a recordar se celebraba "el concierto grande del festival" (no entiendo cómo puede ser concierto grande de un festival de guitarra uno en el qe la guitarra no es protagonista... en fin, la prensa "profesional" sabrá, qe es mú sabia ella), yo asistía a uno más bien peqeño. Sólo tocaban cuatro personas, no había micros ni nada y su único instrumento era esa cosa con seis cuerdas qe tiene un mástil y trastes y... ¿Guitarra? Sí, me parece qe se llama así.
Kazuhito Yamashita, mundialmente conocido por haber hecho hace laaargos años adaptaciones para guitarra sola de obras orqestales como "Cuadros de una exposición" de Mussorgsky o "El pájaro de fuego" de Stravinsky, ha ido madurando y abandonando esas locuras de juventud qe al parecer (yo aún tenía los güevos de color rosa) levantaban verdadera expectación entre público y crítica. Ahora se dedica, junto a tres de sus hijos, qe a pesar de su corta edad ya son hábiles intérpretes, a dar vida a músicas de corte más oriental, sobre todo a través de la interpretación de lo compuesto por su esposa Keiko Fujiie. Hace años qe no toca sus arreglos. Por ello, no sabemos cómo se obró el milagro, pero la organización del festival es capaz de todo: fue convencido para qe en el concierto de aqella noche tocase alguna de sus celebérrimas adaptaciones.
Eligió el "Largo" de la "Sinfonía Nº 9 (del Nuevo Mundo)" de Dvorák. Y sí, es impresionante. La adaptación de Yamashita es buena: no sólo consiguió qe sonasen las líneas maestras de la pieza, sino qe aprovechó una gran cantidad de recursos tímbricos para resaltar las intervenciones qe las diversas familias instrumentales tienen en la partitura original. Impecable. En la interpretación ya no me gustó tanto. Su guitarra sonaba bien y él sabía sacarle muy buenos y variados sonidos, pero hizo demasiados rubatos y calderones y muy largos: ello hizo, a mi entender, qe el discurso musical qedase entrecortado y no se entendiese bien como un todo. Tampoco se entendieron algunos pasajes en particular, más bien uno en concreto, principalmente por los traicioneros armónicos.
La segunda obra de la primera parte, "Little Girl's Beautiful Lives" de Keiko Fujiie, fue una especie de suite de tres cuartos de hora en doce o qince o doscientos treinta movimientos interpretada a dúo por Yamashita y su hija Koyumi. Un ladrillo qe no se lo come ni magú: "Audience's Awful Deaths", se debería haber titulado.


(foto: Valerio Merino)

En la segunda parte salieron Yamashita & Family: él con sus hijos Koyumi, Terukaku y Kanahi. Interpretaron el plato fuerte: "Kasane", de Keiko Fujiie. Compuesta de seis movimientos, la obra pretende hacer recreaciones de músicas medievales japonesas, del periodo Heian concretamente. Para ello, los seis movimientos se corresponden con seis modos principales de la música Gagaku. No soy ningún experto en la música medieval japonesa, pero esto sí tenía una esencia perceptible como nipona (a pesar del temperamento igual). Los diversos elementos puestos en juego contribuían a ello: no sólo los modos propiamente dichos, sino también su tratamiento compositivo, donde la armonía no era la absurda tradicional occidental de la anterior suite, sino otras más huecas o más definidas por la simple conjunción de las diferentes líneas, a veces llegando a resultar verdaderos clusters. Y por encima de todo, el tratamiento dado al tiempo y a la dirección y el enorme colorido tímbrico qe desprendía la obra nos traían definitivamente a Japón. Lo malo estuvo en la segunda de las piezas: esas terceras paralelas me dieron cagalera.
La última obra, "From Season Quartet", del italiano Ganesh del Vescovo, tuvo un desarrollo en general lento aunqe menos y también muy colorista, como "Kasane" de Fujiie. Sin embargo no sonó ni occidental ni oriental sino todo lo contrario. Si te digo la verdad, no me enteré bien de lo qe sucedía en el cuerpo central de la obra, ya qe había una pareja dándose el lote al lado y yo andaba al qite, a ver qé se veía. Cuánto vicio. Hablando del público, en esta ocasión su comportamiento fue de verdadera vergüenza: el típico provincianismo cordobés rugió como nunca, aqello parecía un concierto de las Jornadas de Música Contemporánea. No son admisibles como seres humanos maduros los qe se van trotando en medio de una pieza, ni el qe se va agitando una bolsa de la compra mientras los músicos tocan, o el qe tose repetidas veces para qe le abran la puerta del auditorio, o los qe se alejan de allí charlando a grito pelado. Como diría un conocido mío, una actitud "de pueblo con semáforos". Otro diría qe "merecen la muerte". O escuchar de nuevo "Little Girl's Beautiful Lives" de Fujiie, qe vendría a ser lo mismo.
Aun a riesgo de qe la propina durase media hora, el muy satisfecho público qe qedaba después de la masacre hizo salir de nuevo al escenario a Yamashita & Family, qe tocaron algo qe a mí me pareció una elaboración sobre "Sakura", melodía tradicional japonesa, pero no resolvía igual.
A saber qé sería. Japonés parecía.

-Trabas.

 

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