En estos casos siempre se dice que los homenajes llegan demasiado tarde. Pero es mentira. Siempre llegan demasiado pronto. Cuando aún no hemos tenido tiempo de disfrutar lo suficiente. Ni de agradecer lo suficiente.

Ricardo era actor. De los buenos. Y eso que aún no había llegado al tope de su capacidad. Pero se nos ha ido. Durante años fue profesor en la Escuela de Teatro de Valladolid. Y eso marcó a toda una generación de actores jóvenes que ahora pululan por los escenarios. Andaba metido en películas y todavía teníamos pendiente una puesta en escena sobre Boris Vian. Desde las tablas o desde las oficinas de Cuarteto Teatro fue desangrándose hasta no poder más.
Gaby, Blanca, Inés, Xiqui, Pablolo, Quintana, Roberto... es tanto el dolor repartido por su ausencia que no cabe decir más.
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