Manolo Sierra además de pintar cuadros, murales y autobuses, manufacturar serigrafías y grabados... pinta carteles, lleva toda la vida diseñando carteles, me atrevería a decir que es su faceta mas conocida y para mi la mas interesante ¿? si, porque los carteles de Sierra lo tienen todo, dibujo, compromiso, mensaje, color, sensibilidad, pintura...
Pues bien, como estamos que nos salimos aquí os traemos unos cuantos.

Manolo ha hecho mas de 2.000 carteles hasta la fecha, por tanto esta muestra no representa ni un 10% de su obra, pero si es significativa.
Aquí está la historia de muchos de nosotros, de nuestros esfuerzos y compromisos, una parte importante de nuestra memoria histórica, de lo que hemos hecho y de lo que somos.
De acuerdo con Sierra hemos aprovechado el trabajo hecho por la imprenta Mata para su libro editado y presentado durante la feria del libro de Valladolid, esta primavera, y lo hemos completado con algunas cosillas mas (dadas las características de internet) y lo seguiremos haciendo en el futuro, en ese sentido cualquier aportación será bienvenida...
Como no creo que haya que explicar mucho mas sobre Manolo Sierra, para el que no le conozca su obra lo dice todo, diré que Mata Digital tuvieron la brillante idea de celebrar su 25 aniversario con un libro recopilando una selección de sus carteles, una idea genial.
Enrique Gavilán, profesor de Teoría de la Historia de la Universidad de Valladolid tendría que haber hecho el prólogo... pero ese prólogo se convirtió en todo un ensayo, "El combate del centauro", en el que se adentra en la cartelería Sierra con unos enfoques realmente sorprendentes... de ahí que algún compañero despistado se haya pensado que se trataba de un libro de Enrique Gavilán ilustrado con carteles de Sierra.

Pero no
Y ya que está tan bien explicado por el propio Gavilán y para que os hagais una idea... el texto empieza así :
Al entrar en la exposición de carteles que está en el origen de este libro se experimentaban diversas sensaciones, en las que dominaba una curiosa mezcla de familiaridad y extrañeza. Uno había visto antes muchos de aquellos carteles; podía recordar con nitidez ciertas figuras; en algún caso habían pasado a formar parte de su vocabulario visual. Sin embargo, aquella concentración inesperada de imágenes conocidas y desconocidas, pero familiares (el sello de Sierra es tan inconfundible como el de un Modigliani) resultaba imponente. No sólo la portentosa fertilidad del artista, sino la variedad de registros, ideas, recursos, tonos, se imponía al visitante como el despliegue del cuerno de la abundancia. Pero si uno era capaz de sustraerse a la riqueza del espectáculo y concentrarse en un cartel concreto, invariablemente descubría un cuidado y una perfección formal que, por inevitables, resultaban casi monótonas, tan repetidas que uno tendía a dar por supuesta la exactitud de las soluciones, y a percibirla como la inevitable evidencia de un fenómeno natural.
Pero si más allá del despliegue, por debajo de la reconfortadora sensación de familiaridad y exuberancia, de la seguridad de encontrarse con piezas trabajadas con infalible rigor formal, uno se sustrae a la sensación de plenitud que produce el bosque de imágenes y observa alguna con atención, experimenta otras impresiones. En muchos de los carteles aparece una singularidad, la huella del combate entre las dos personalidades de su autor. ¿Cómo el cartelista podría dejar de ser el pintor que también es? Esa tensión me ha interesado lo bastante como para convertirla en hilo de Ariadna de este texto, el talismán que debe evitar mi pérdida en el laberinto de las imágenes.

Nada mas por mi parte, el resto está en la web.
con todo el cariño del mundo... que lo disfruteis.

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