En el último festival de cine de Cannes se ha presentado "Persépolis", la versión animada del cómic autobiográfico (4 vols., 2000) de la artista iraní Marjane Satrapi (nacida en 1969).

El caso es que la Fundación Farabi del cine iraní ha protestado ante las autoridades francesas por la programación de esta película: la prensa dice que la Fundación dice que Satrapi presenta "un cuadro irreal de las consecuencias y éxitos de la revolución islámica", y que por esto la Fundación califica la programación de la película de "acto anticultural".

La pequeña Marjane Satrapi, hablando con Dios en la época de su vocación profética.
Las reacciones no se han hecho esperar: el Ministro de Asuntos Exteriores francés - Bernard Kouchner, el fundador de "Médicos sin Fronteras"- ha recordado que "Las autoridades iraníes deben entender que Francia está muy unida a la libertad de expresión y de creación y que en ella no se persigue la libertad de expresión", y ya salieron listos para acordarse de “otros casos de censura”, aludiendo a la polémica de las caricaturas de Mahoma. En la web sobre cómics “La cárcel de papel” se han puesto gallitos, y ven en el comunicado “otra razón más para ver la película”.

La visión de Satrapi sobre la revolución contra el Sha y su posterior
islamización no es precisamente elogiosa, y no coincide con la propaganda oficial. Todo hay que decirlo, tampoco con el habitual lenguaje de propaganda occidental a propósito de los "países islámicos" (volveremos sobre ello). Pero la vida es contexto, y de un limón no sale zumo a perpetuidad sólo porque se le exprima: de tan exprimida, la historia de Persépolis puede perder la capacidad de aliñar.

Por las explicaciones que da Satrapi en su blog, ha llegado al proyecto de esta película como la primavera: nadie sabe cómo ha sido. En cualquier caso, de lo que estamos hablando no es de lo que Satrapi nos cuenta sobre Irán y sobre su vida. Estamos hablando de una operación comercial de una empresa francesa destinada a rentabilizar el éxito del cómic entre públicos muy diversos, y no hay ninguna persona en apuros por haber hecho la película, más allá de la incertidumbre asociada al embarcarse en cualquier negocio. Así que no se ve que las cosas sean para tanta preocupación.
Marjane Satrapi, en el centro de los focos de la prensa internacional junto a Catherine Deneuve -o viceversa-.
A mayores, la película no sólo es francesa sino que cuenta con la prestación de Catherine Deneuve en la voz de la madre de Satrapi. Desde "Indochina", Deneuve es, en cualquier película francesa con trasfondo de revolución social, garantía de alabanza de la vida privada y permanente menosprecio de la política. Vamos, no veo yo que en Occidente el discurso de una musa del desencanto elegante sea un discurso amenazado por los poderes. Poderes que, por cierto, no nos conocen.
La forma en que se está vendiendo la película se acerca a los códigos despectivos en que la propaganda al uso en Occidente encuadra a las sociedades islámicas: uno de los cortos promocionales da a entender que un gravísimo problema en el Irán de los ochenta era que no se podían llevar pegatinas de Michael Jackson, y la reseña de la distribuidora española carga las tintas en las fealdades de la sociedad iraní y lo mal que se lo hacen pasar a la protagonista. Refuerza un discurso que la propia Satrapi ha denunciado en sus propios dibujos
y omite matices que se pueden encontrar en declaraciones de la propia Satrapi a raíz de la película:
Mi abuela me explicaba que, en su día, el sha prohibió que las mujeres llevasen velo o pañuelo en la cabeza y recordaba haber asistido a situaciones grotescas, como la de unos soldados exigiendo de unas lavanderas que se quitasen el pañuelo y éstas cubriéndose la cabeza con las faldas y dejando al descubierto otra cosa. Para que el velo desaparezca hace falta una evolución. En Europa el corsé desaparece cuando las mujeres tienen que realizar determinados trabajos. En Irán, a finales de los sesenta, veías chicas con las minifaldas más atrevidas, pero, al mismo tiempo, había que llegar virgen al matrimonio, no existía la pastilla y el aborto era un crimen.
Aun así, la autora ha sido escueta en sus explicaciones en Cannes, y es que de hecho no suele estar por la labor de dar muchas explicaciones públicas sobre estos asuntos del "choque de civilizaciones", como cuenta en esta entrevista:
Rechazo por completo hablar en público de estas cuestiones (el velo en las escuelas francesas) en la radio o en la televisión, el nivel del debate es bajísimo, absurdo... Para mí, está claro que están insultando las creencias de la gente, y no quiero tener nada que ver con ello. Y estas feministas enfermizas, que creen que son muy libres porque pueden enseñar las piernas. Que miren con superioridad a estas mujeres simplemente porque llevan un velo en la cabeza, esto es para mí demasiado, y no pienso participar de ello. Me haría sentirme sucia, ciertamente... Mi posición no es sencilla, porque aunque estoy en contra de forzar a la gente a llevar el velo, también estoy en contra de forzar a no llevarlo. En el mundo actual hay que tener ideas muy precisas, porque está hecho de blanco y negro, bien y mal, y quien quiera introducir una pizca de complicación acabará por no complacer a nadie... Los medios me quieren en contra del velo, esto es lo que ellos quieren que diga y diga lo que diga lo citarán fuera de contexto o cortarán en cierto momento. Así que no, no participo.
Lo cierto es que no hay que mirar muy lejos para hablar de sociedades en las que la religión está absurdamente presente. De la misma entrevista:
Secularismo aquí significa que tú eres cristiano, que tú crees en el cristianismo, lees la Biblia, vas a la Iglesia, y entonces eres extremadamente secular... No se puede hablar todo el tiempo de secularismo tratando del mundo musulmán, que, por otra parte, ¿qué es? ¿Qué se quiere decir con "países musulmanes"?... Decir de un país en particular que es musulmán es definir a una sociedad por su religión, lo cual es anti-secular... Digamos que si eres un gran jugador de fútbol eres francés, pero si eres pobre eres "árabe"... Francia viene con la idea de que es un país secular, y de que en un país secular el velo no es posible. Pero de repente se muere el Papa y todo el mundo se enternece. Dicen que era un hombre de paz, todo porque no se sentó en su silla para decirnos que nos matásemos los unos a los otros. Alguien que va a África a decir a la gente que no use anticonceptivos es un asesino y un gilipollas. Los que hablan de secularismo deberían mirarse primero a sí mismos.
En esta otra entrevista, Satrapi opina que aunque el mono se vista de seda o turbante, mono se queda:
De la experiencia de mi vida [treinta y ocho años, tampoco es para tanto] he aprendido que durante años la gente en el poder ha estado vendiendo la ilusión de 'civilización'. La definición de una sociedad civilizada es que no está hambrienta. Coge París, corta la electricidad y el agua, y vacía los supermercados. En tres días la gente se matará entre sí y se comerá los cadáveres. La noción de civilización es la mayor presunción ilusoria del mundo.
En fin, reuno todos estos comentarios por si alguien duda que una interpretación "anti-islámica" de "Persépolis" es una interpretación sesgada -dudas que, leyendo el comic, se despejarían en el contexto del tercer volumen-. Claro, que a lo peor "Persépolis", la película, está ya en un contexto que la saca fuera de contexto, y lo estamos notando con algunas promociones. Si se parece al comic, "Persépolis" será una buena película; vistas algunas imágenes, los críticos con el talento gráfico de Satrapi podrán decir que al fin está bien dibujada... Pero financiar en Occidente una película sobre "Persépolis", hoy en día, tiene tanto de respaldo a la libertad de expresión como sacar en DVD la filmografía completa de Louis de Funes -pasaremos por alto que la mayoría del cine iraní que va a festivales está coproducido con Francia-.

El propio festival de Cannes ha acogido en esta edición la proyección de fragmentos de la última película de la excelente directora iraní Samira Majmalbaf. Fragmentos, porque el rodaje en Afganistán se interrumpió a causa de un atentado. Una agencia de noticias oficial iraní nos ha dado cuenta del evento, que, desde luego, merecería al menos tantos empeños de apoyo y repercusión como la película de Marjane Satrapi. Por cierto, que ni Samira ni el resto de miembros de su cinematográfica familia son gente complaciente con las instituciones de Irán, o eso parece.
Entre otras cosas, no hace falta que Occidente "denuncie" nada sobre Irán porque el régimen iraní no tiene ningun empacho en reconocer, a través de sus agencias oficiales, que viola el derecho a la libertad de expresión, lo cual quizás sea mucho mejor que lo que pasa en nuestras sociedades. Siguiendo otra entrevista con Marjane Satrapi:
.. cuando vivimos en una dictadura sabemos que no tenemos que creer nada de lo que nos dicen nuestros lideres, sabemos que son dictadores. Aquí, la gente cree que vive en una democracia, lo que es una ilusión... Lo que está ocurriendo tiene mucho que ver con la noción de miedo... La verdadera guerra no es entre Occidente y Oriente. La verdadera guerra es entre la gente inteligente y la estúpida.
No he podido encontrar el comunicado integro de la Fundación Farabi, pero no hay que investigar mucho para saber desde qué gobierno se ha salido en defensa de la libertad de expresión contra los pérfidos iraníes: igual que en Irán salen gobiernos de las elecciones alegando que combatirán costumbres corruptas, el actual gobierno francés ha salido de unas elecciones alegando que acabará con la decadencia que trajo Mayo del 68. Sí, el gobierno de Nicolas Sarkozy.
Un gobierno francés del que, entre otras cosas, sabemos que estará en más sintonía que los anteriores con la política de EE.UU. e Israel en Oriente Medio:
Los neoconservadores y sus aliados han perdido el apoyo del electorado en EEUU, en Italia, en España y en Inglaterra ; ya no les queda sino una sola esperanza importante : Francia, con la elección de Nicolas Sarkozy para la presidencia de la República... Para ellos, es la esperanza de acabar con la hidra de dos cabezas constituida por lo que queda del modelo social francés y de la política independiente de Francia. Ningún político francés, y desde luego ningún candidato a la presidencia de la República, ha ido a EEUU a decir que se sentía extranjero en su propio país, a decir que estaba orgulloso de que se le llamara « Sarkozy, el americano », y a denigrar como arrogante el discurso de un primer ministro francés (de Villepin en la ONU en 2003) que despertó la admiración del mundo entero. Su victoria significaría un enfeudamiento de Francia en el extranjero, sin otro precedente que los que siguieron a derrotas militares.
No se trata sólo de que Sarkozy cuente entre los entusiastas de la reciente "revolución laíca" en Turquía -que, como se abunda en este enlace, no se sabe muy bien si es una respuesta civil disfrazada de golpe militar o un golpe militar disfrazado de respuesta civil-. Mira por donde, ha sido tomar el poder Nicolás Sarkozy y volver a tener los medios de comunicación llenos de crónica roja a cuenta de los países de Oriente Medio; crónica roja que va trazando una envolvente sobre Irán y sus chiítas dirigentes, gracias a la inestimable colaboración de las elites sunitas, competidoras de las chiítas:
1) Irán tendrá la bomba a partir de 2010: La ONU asegura que Teherán podrá fabricar armas nucleares en un plazo de entre tres y ocho años ... según Mohamed el Baradei, director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). La persistencia iraní en sus esfuerzos investigadores y en negar información a los inspectores del OIEA acabará "en un grave enfrentamiento" con la comunidad internacional que "reducirá la posibilidad de una solución pacífica" de la disputa, en opinión del también Nobel de la Paz.
2)
Los puntos oscuros de los combates en el Líbano:
Para sonrojo del Gobierno libanés, en los últimos meses han aparecido algunos artículos que le señalan como el benefactor en la sombra de Fatah al Islam y de grupos similares. Seymour Hersh lo contó hace unos meses. Los saudíes convencieron a Washington de que el enemigo más peligroso en Oriente Medio son los iraníes y sus aliados shiies, por ejemplo en el Líbano. Y una vez más en Oriente Medio, entró en escena la teoría del mal menor.
3)
El embajador de EE UU en Irak reconoce contactos con la insurgencia suní
4) Múqtada Al Sáder reaparece en Irak y arremete contra el 'diablo americano':
El clérigo chií asiste a la oración del viernes en la mezquita Kufa atestada de seguidores

¿Querrá el hombre seguir el brillante camino de Massud?
Vamos, si yo fuera un chupatintas de la agencia Farabi y me dijesen que tengo que escribir que la proyección de "Persépolis" -para gusto y regusto del respetable público francés- es un acto anticultural, no se me abrirían las carnes, visto semejante panorama: aunque me gustase "Persépolis". Y no sería raro que me gustase si la "revolución islámica" mueve otra ficha y pretende defenderse de la envolvente con "logros" como éste, amasados con ladrillos como estos.
Sin ser ese chupatintas, no puedo dejar de preguntarme si precisamente una película sobre "Persépolis" no contribuirá a aliñar la ensalada mental que nos traemos en Occidente a costa de estos temas. Según Satrapi, una de las razones por las que escribió y dibujó "Persépolis" es paliar el desconocimiento que en Occidente se tiene sobre la situación de Irán.

En el libro que estoy escribiendo ahora, mi abuelo paterno aparece con un pequeño mostacho a lo Hitler. No lo llevaba porque fuese antisemita, ni nada similar. El hecho es que en aquellos días el mayor enemigo de un país como Irán era Gran Bretaña, que estaba jodiendo toda la región. Ya que Alemania estaba contra Gran Bretaña, Alemania era nuestro amigo, en esa lógica que dice que el enemigo de tu enemigo es tu amigo... Para los occidentales, la segunda guerra mundial es un asunto muy importante, pero no para Occidente, sino para todo el mundo. No es así. La Segunda Guerra Mundial no fue un asunto muy importante para nosotros. Toda esa gente blanca que la padeció no era más que una decima parte del total de la humanidad... Es el típico narcisismo blanco, que ve sus problemas como los problemas más importantes del mundo. Proyectan cualquier problema que tienen sobre nosotros, y nos juzgan a partir de esa proyección.

Pero no puedo resistir la impresión de que, tras 60 años de postbélico Estado de Bienestar y, en el caso de Spain, de 30 años de feliz democracia, a la mayoría de la gente de Europa todo lo que cuenta "Persépolis" -la historia de la progresiva conversión en bichos raros, dentro de su propia sociedad, de los que ayudaron a traer la revolución- le resultará tan familiar como las costumbres sexuales de los habitantes de Lesotho. Que lo que le falta a la gente para entender la situación actual no son conocimientos sobre Irán, sino sobre otras cosas. Y que a falta de esos conocimientos, el personal se quedará con las historias de los velos y las velas. Vamos, que es de temer que se repita la historia que tuvo lugar con el centenario de Shostakovich o con "Salvador", la película sobre Puig Antich: ceremonias de recuperación lacrimógena. Como le decía un profesor suyo a Marjane: Señorita, hay sustancias que no sientan igual a todo el mundo (1).
Puestos a dar ideas, aquí va una para la Fundación Farabi: el cartel con que el Festival de Cannes celebra su sesenta aniversario en esta edición de la discordia reúne, entre otras estrellas, al ínclito Pedro Almodovar a manera de icono de lo que hace que el cine merezca la pena. Tan entrañable personaje inició propiamente su salto a la fama haciendo chistes sobre terroristas chíitas en "Mujeres al borde de un ataque de nervios". Ya tienen los de la Farabi a un anticultural al que darle un repaso haciendo de paso un servicio para la humanidad, al menos desde mi fundamentalista punto de vista.
Y a Marjane Satrapi que la dejen hacerse fotos en el festival de Cannes.

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(1)26/XII/2007. - La frase no aparece en la película, como mucho de lo que cuenta el cómic sobre los trapicheos con drogas de Marjane Satrapi en Viena. Se la decía el director de su instituto, cuando tras felicitarla por su expediente le advertía con discrección que no se podían tolerar ciertos tráficos en el centro, dado que "hay sustancias que no le sientan igual a todo el mundo".


(Uy, se me escapó)




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