
Un artista de 76 años ha sido arrestado por segunda vez (la primera fue en 1993) por darle unos martillazos al urinario de Duchamp (también conocido como fuente, de 1917 y valorada en más de tres millones y medio de dólares).
El septuagenario, al muchas amebas periodistas ya califican de loco, alega en su defensa que su acción les hubiera encantado a los dadaistas, a los cuales estaba dedicada la exposición en la que se encontraba la obra, en el centro Georges Pompidou.

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