
En la contraportada del Norte de Castilla de hoy vuelven a hablar de un artista. Esta vez porque hay una polémica respecto a la obra que Tomoko Takahashi, también conocida como Anti-cool, está representando en el Chapter arts centre en Canton, Cardiff. Al parecer los fondos son públicos y ha sentado muy mal que sirvan para pagar una obra que consiste en que Tomoko Takahashi, con traje de ejecutiva y tacones, se bebe 48 cervezas y después se da un paseo por un tablón intentando mantener el equilibrio.
Los siempre atentos defensores de la moral y las buenas costumbres alegan que es peligroso y estúpido, que alienta el consumo de alcohol, y que es una vergüenza que se pague con fondos públicos. James Tyson, programador del teatro, en cambio alega que el trabajo de Takahashi cuestiona la manera en la que los productos son comercializados y el papel de los mass media en la sociedad.
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