Estar enfadados los hechiceros con Gran Jefe El que Arregla Los Mocasines, porque Gran Jefe decir que no más pieles de búfalo gratis para los hechiceros, que si querer pieles ellos cazarlas, limpiarlas y curtirlas. También decirles que solo padres que querer, llevarán niños para aprender chorradas de Manitú y que cada padre elegir en que tienda su niño aprender.
Los hechiceros haber celebrado gran consejo para decidir como atacar al Gran Jefe, y han hablado con el Jefe de la tribu del Pueblo Gaviota aunque de esto no estar seguro porque en esa tribu muchos jefes.
El Jefe del pueblo Gaviota decir que ellos apoyar hechiceros y que Gran Jefe El que Arregla Los Mocasines hablar con lengua de serpiente.
Todos reunirse hace tres Lunas para protestar en La Gran Pradera de la Puerta del Sol, para exigir que todos los niños aprender chorradas de Manitú y que todos ir a la gran tienda de los hechiceros a aprender,
también pedir pero no decir, más pieles de búfalo gratis para hechiceros, que hechiceros no cazar, usar tambores de guerra COPE, tambores decir que hechiceros poderosos y destruir a Jefe El que Arregla Los Mocasines si no hacer la paz y dejar a hechiceros vivir a costa de los guerreros de la tribu.
El Jefe El que Arregla Los mocasines decir que el reunir con hechiceros para hablar de paz y ver si fumar pipa de la paz, o si se la fuma en pipa lo que dicen los hechiceros.
16.11.05 @ 12:30
Comentario de:
J. F. González Barón. [Visitante]
MANIFESTACIÓN EN MADRID.
Sábado 12 de noviembre de 2005. Dirigida por el PP y los obispos, la mentira y la confusión se lanzan a la calle.
Y muchos ciudadanos de buena fe creen defender realmente un derecho fundamental al reclamar la enseñanza de la religión católica como asignatura incluida en los itenerarios oficiales, en el marco de la escuela pública.
A estos católicos de buena fe, basta con recordarles que el derecho a educar a los hijos de una manera acorde con las propias convicciones es un derecho de todos los ciudadanos, no sólo de los católicos y no sólo de los ciudadanos con convicciones religiosas. Así queda este derecho recogido en la Declaración Universal de 1948:
Artículo 26.3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
La Constitución española de 1978 está comprometida -y obliga a los Poderes Públicos, aunque estos deliberadamente lo ignoren-, desde su artículo 10.2, a interpretar los derechos fundamentales en función de la Declaración de 1948.
Los católicos respetuosos con los derechos humanos y con la democracia (y en su mayoría lo son, por encima de las manipulaciones de los obispos) deberían, pues, reconocer que para solicitar como un derecho la enseñanza de la religión católica en la escuela pública tendrían también que solicitar ese mismo derecho no sólo para todas las religiones existentes sino también para todos los sistemas de convicciones y de creencias de carácter no religioso a los que nos adscribimos los españoles. De no hacerlo así, no se está reclamando un derecho, se está reclamando un privilegio.
¿Realmente puede asumir la escuela pública, en sus itinerarios oficiales, esa educación a la carta? ¿No es más razonable que la escuela instruya y forme en valores ciudadanos que son comunes a todos, independientemente de las creencias particulares? ¿No es más viable que la educación en doctrinas y morales que dependen de la elección de cada individuo se hagan en las parroquias, en las mezquitas, en las sinagogas o en el club de agnósticos y ateos?
En todo caso, lo que se pretende defender el día 12 de noviembre de 2005 no es un derecho fundamental, es la pretensión de los obispos y de la derecha involucionista a perpetuar su monopolio sobre la conciencia de todos los españoles. Y eso es algo que quienes defienden los derechos humanos y la democracia (donde se incluye la mayoría de los ciudadanos que se dicen católicos) no van a tolerar.