Más movimiento en Madrid contra la vulgaridad del espectáculo. ¡Qué ciudad tan dinámica, parece Valladolid!
Entre el 5 y el 10 de julio diversos colectivos madrileños de base han
convocado una semana de acciones. El objetivo: agrupar luchas dispersas
y llamar la atención sobre aquello que no sale en la foto oficial.
Pronto activa la web: Rompamos el silencio

Hay palabras que nos hacen invisibles, que nos excluyen. En el aparente
abrumador consenso de la ciudad-marca (¡Madrid!), de la ciudad Olímpica,
de la Europa superpotencia, del capitalismo rampante, de la democracia
global, de la seguridad ciudadana de cárceles repletas, los colectivos y
ciudadan@s disidentes desaparecemos de la realidad, simplemente no
existimos. Estamos condenados al silencio.
Pero hay palabras en las que la disidencia emerge, se constituye también
como un sujeto -múltiple y real- que está presente en las luchas
cotidianas, en las respuestas organizadas que día a día rompen la atonía
de una sociedad menos sumisa de lo que se pretende.Sobre el apoyo mutuo,
la cooperación, la participación, la horizontalidad, el antagonismo, la
solidaridad entre iguales, los espacios sociales... es fácil
encontrarnos. Y hay otras palabras en las que se nos puede reconocer,
que nos sumergen en un permanente conflicto con ellas: la precariedad,
la exclusión, las dificultades diarias. Con ellas confrontamos, sin
embargo, nuestra alegría de vivir. No somos víctimas ni figurantes de un
guión ajeno, somos protagonistas de una lenta pero constante nueva
emergencia social.
"Rompamos el silencio" es una iniciativa que agrupa muchas de esas
luchas que se producen cotidianamente entre el silencio mediático y la
dificultad de lograr un alcance social suficiente. Son luchas
imprescindibles para que nuestro mundo no quede atrapado en la historia
que se quiere definitiva... Somos asociaciones de vecin@s, colectivos de
barrio, de trabajo con menores, [tema sobre el que en esta ciudad tan solidaria tenemos un problema notorio y relativamente impune], prostitución, drogas, contra la tortura, cárceles, contra cualquier guerra, de solidaridad con Latinoamérica, ecologistas, sindicalistas, centros sociales... Nos juntamos para demostrar que la fragmentación no es ineludible... es el producto de una implacable política que niega a la ciudadanía los espacios públicos y los tiempos de vida necesarios para la construcción de un tejido (social) que puede de hecho cuestionarla...
Al igual que en las anteriores ediciones, celebradas entre 1998 y 2000,
la calle será el lugar donde la plataforma quiere agrupar y hacer
visibles estas luchas. Como en una línea de metro, la semana de lucha
social tendrá diversas paradas que atraviesan tres ejes: el primero,
incide en la situación de la vivienda y de los espacios sociales en la
ciudad; la economía en la globalización será el segundo eje; la
marginación y la exclusión social -que tiene en cárceles y centros de
menores su principal receptor- culminará este repaso a un tipo de
sociedad que, confunde permanentemente habitabilidad con rentabilidad
económica.
La comunicación es la prioridad en unas jornadas que pretenden llevar a
la calle las voces silenciadas. Por este motivo, las acciones están
planteadas para discurrir pacíficamente y permitir a la vez que el
conflicto quede señalado. La desobediencia civil no violenta será la
práctica común, con el objetivo de comparecer precisamente en los
lugares que nos excluyen o que fingen que no existimos, que nos hacen
invisibles. Todas las acciones estarán cubiertas informativamente por
un centro de medios, integrado por voluntarios procedentes de radios
libres y comunitarias, grupos de software libre, páginas web de
contrainformación y periódicos alternativos. El centro emitirá dos
informativos radiofónicos diarios y mantendrá el contacto con la prensa,
otro obstáculo tradicional de este tipo de convocatorias.
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