Día de la Música Valorada
por Fernando Arroyo

Vamos a unirnos y a reflexionar sobre lo que el día de hoy significa.
Hoy es el día internacional de la Música, es un día en el que Valladolid se llena de un ambiente agradable y festivo, en el que la música suena en cada rincón de la ciudad. Eso es lo que se ve desde fuera. Nada más allá. Pero algunos nos preguntamos: ¿por qué no puedo ver esto más a menudo?, ¿por qué los músicos no hablamos el día de la música?
Hoy, los músicos, deberíamos concienciar a la gente de Valladolid de que en nuestra ciudad hay mucha cultura musical, y que solo en un día como éste, fiesta internacional, se puede poner en práctica. Pero no el resto del año. Deberíamos pensar que el día de la música es una buena ocasión para decir, que en una ciudad que cuenta con un montón de gente creativa, no se permite tocar en la calle, ni programar actividades culturales de ningún tipo. Incluso bares que intentan programar música en directo o que llevan toda la vida haciéndolo, han cerrado o están cerrando sus programaciones o incluso sus negocios por las duras condiciones que les exige la administración. Ésta es la realidad de Valladolid, y lo que habría que conseguir un día como hoy es que la gente se de cuenta de lo que se pierde el resto del año. De lo que queda enmudecido desde arriba. Así el día de hoy no se quedaría en una mera anécdota anual.
Tenemos que aprender de lo que ha pasado años atrás con el día de la música; un montón de gente trabajando en la organización (gratis) y participación de muchos grupos de Valladolid de manera totalmente altruista, para que al final algún político se quiera poner la medalla de lo bien que ha salido todo, cuando él solo “ha permitido tocar libremente y de manera gratuita” en el día “internacional” de la música, y cuando en realidad el trabajo lo han hecho los demás. Y todo para que caiga en saco roto un año más.
Si los músicos nos pusiésemos de acuerdo el día de la música, para que en cada concierto se dedicasen unas palabras, la gente que no está alrededor de nuestro gremio no se llevaría sólo el buen sabor del ambiente de hoy, porque se iría a casa preguntándose algunas cosas… ¿por qué el resto del año no puedo ir a ver lo que he visto hoy y me ha gustado tanto?
Vamos a decir que sería un día para que se implicasen no solo los músicos, si no toda la gente que está alrededor de ellos, que es mucha. Los dueños de los bares, las asociaciones de vecinos de los barrios, los centros cívicos, salas de conciertos y teatros, las empresas de sonorización, las radios, los medios de comunicación, y conseguir que la administración se diese cuenta que tiene que apostar más por la cultura de la ciudad. Y el público en general, muy importante, que si va a los conciertos que se programan durante el año, ayudará a que se crée un circuito en el que los músicos empezaramos a sentirnos un poco más valorados.
Y podríamos aprovechar también los que intentamos vivir de ello, o alguna vez nos hemos querido dedicar a esta profesión, para hablar desde el punto de vista del Músico como profesional.
Tendría que ser el día de la música un día para reivindicar que somos un sector totalmente desamparado, sin un convenio colectivo, sin un sueldo mínimo, y sin unas condiciones laborales dignas que se ajusten a la realidad que nos toca vivir a día de hoy. Es un día para unirnos, exigir unos derechos que no tenemos y hacer saber que existe un vacío legal en todas las condiciones laborales contempladas en la ley, en el que nos vemos atrapados. Esto obliga a muchos a mantenerse de la única forma posible en el sector, que es convirtiéndose en parte de la picaresca y de las aves de rapiña, cuando en realidad tendríamos que unirnos y arrimar el hombro para intentar cambiar las cosas.
Hay que aprovechar éste día para decir a los que empiezan, que se den cuenta de que si trabajan gratis o por muy poco dinero, están estropeando el mercado más de lo que está, y que hacen que gente que lleva muchos más años estudiando y buscando una estabilidad laboral, tengan que trabajar con unas condiciones pésimas.

Una reflexión.
A algunos bares les interesa más un concierto de estudiantes de la ESO, porque llevan a todos sus amigos del instituto a consumir, y además ni siquiera preguntan cuanto van a cobrar ese día.
Algún día los más jóvenes que tocan hoy, se tendrán que ver a ellos mismos dentro de unos años. Verán como hay mucha gente que se aprovecha de sus ganas y su ilusión, y a largo plazo conseguirán que gente que lleva mucho más tiempo, pierda esas ganas y esa ilusión. He visto hablar a músicos consagrados, que para mi son eminencias en ésta ciudad, de cómo, para ellos, la música ya es un hobby con el que no se pueden mantener, y que hace mucho que dejaron de tener la ilusión de vivir de ello.
Lo cierto es que los músicos somos trabajadores como cualquier otro, que intentamos vender un producto como cualquier otro. Cuando se hace un concierto, desde en un bar a un teatro, el músico tiene que ir a las 5 de la tarde al local, llenar el coche de trastos, ir al lugar del concierto dos horas antes, descargar, montar, tocar durante 1 hora o dos horas, y luego recoger todo a altas horas de la noche, para volver a llevarlo a donde lo tenga que llevar. Por no hablar del tiempo que se dedica a los ensayos y al estudio, necesarios para dar un buen espectáculo.
Todo eso la gente no lo valora y el día de la música también debería ser un día de conciencia social y de reivindicación laboral de nuestro sector. Se que hay cosas más urgentes en nuestra sociedad que arreglar, más urgentes quizá que la situación laboral y de educación del sector “Cultura” (ahí están los compañeros del 15M). Pero no quita que un día como “El día de la música” el sector de los músicos reivindiquemos unas condiciones dignas en nuestra profesión, y hagamos saber a la gente cómo funciona nuestro sector y así se pueda reflexionar de cómo se ha llegado a ésta situación, para que se valoren más las cosas y se pueda poner una solución.

Una anécdota.
Este verano he buscado orquesta para trabajar. Contacté con una que me ofrecía 150 euros al día, por tocar. Yo exigí un contrato de trabajo, y el jefe de la orquesta me dijo que hablaría con la asesoría. Lo que me contó es que lo que me podía ofrecer era un contrato en el que me daba de alta y baja cada día que tocaba, y que la base de cotización era de 30 euros (recuerdo que me pagaban 150). Que pagaba a principios de mes, entre el 1 y el 5.

Inciso.
No es la primera vez que me pasa lo siguiente: La orquesta te va pagando conforme vas tocando, pero siempre te debe fechas. Al final de la temporada, haces la última fecha y te deben más de la mitad del dinero que te tienen que pagar. Si tienes suerte y topas con buena gente lo cobras, y si no, pues no. Como a veces, ni si quiera tienes contrato de trabajo, te ves obligado a seguir tocando para poder ir cobrando lo que ya has trabajado y te deben. Al final de la temporada, te tienes que plantar la última fecha y decir “si no me pagáis todo lo que me debéis hasta ahora, no toco” y perder todo el dinero que te deben, o bien “ser bueno” tocar hasta la última fecha y que “la suerte te acompañe” en el pago total posterior.
Fin de inciso

Como yo ya se de que va la cosa, (…) le dije que hablaría con una amiga abogada. Ella me ayudó diciéndome que podía hacer un contrato mercantil con la persona física del jefe de la orquesta (nunca con el nombre de la orquesta, porque luego quiebra y no puedes hacer nada). En el contrato mercantil lo único que aparecía era el dinero que iba a cobrar por fecha; un máximo de 4 fechas a deber (600euros) para poder hacer la siguiente actuación; una fecha límite para el pago total de la temporada; y unos anexos en los que se especificaban fechas y lugares de las actuaciones. Yo lo mandé a la orquesta por correo y nunca más he tenido noticia. O bien no me querían pagar todo, o prefería contratar a alguien que no supiese de que va la historia y jugársela a otro que se dejase. Por lo menos tengo que agradecer que me quiso hacer un contrato, con las condiciones que le permite la ley y los plazos de pago de los ayuntamientos.

Morajela,
Si todos exigiésemos un contrato de este tipo, los que nos contratan se verían obligados a firmarlo, y nosotros tendríamos una seguridad en el pago. De lo contrario siempre podrán contratar a otro que no lo exija, que ahora son la mayoría.
Si todos exigiésemos un contrato de este tipo para tocar en un bar, todos podríamos fijar un precio mínimo por banda. Porque estamos dando un servicio al bar.

Más temas para hablar el día de la música.
La educación en la Música Moderna, reconocimiento de unos estudios, una carrera con título oficial. Ajustarse a la realidad. La música es mucho más que la música clasica.
La SGAE. Hablar de derechos de autor, del monopólio.
Los medios de comunicación y la Música. Escuchamos lo que queremos? O lo que “nos dejan” oir?
Cómo registro mis temas?
Fernando Arroyo (junio-011)
fotos Dsck'011 - ^Puentelpino Zamora